Hospital Vithas Nuestra Señora de América

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    Ligamento cruzado anterior LCA

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Ligamento cruzado anterior LCA

De los cuatro ligamentos más importantes de la rodilla, el ligamento cruzado anterior (LCA) es el que se lesiona con mayor frecuencia.

Un cambio brusco en la dirección de la rodilla al decelerar bruscamente, por ejemplo al caer y apoyar mal la extremidad después de un salto, o bien al pararse bruscamente corriendo es lo que provoca una fuerza de inercia que lesiona el LCA.

 

  • ¿Qué es?

 

El Ligamento Cruzado Anterior puede sufrir una rotura de dos formas distintas:

-Se deshace como el trenzado de una cuerda y no se puede curar por sí mismo 

-Se parte en su inserción femoral quedando sin función.

La decisión acerca del tratamiento más adecuado depende de varios factores: el grado de la lesión, la presencia de lesiones asociadas, edad, nivel de actividad, ocupación, participación deportiva (tus expectativas), la frecuencia y gravedad de los episodios de inestabilidad y el grado de compromiso con la rehabilitación posoperatoria.

Lo que se debe buscar con este tratamiento es prevenir la inestabilidad sintomática, restaurar la cinemática normal de la rodilla y prevenir la enfermedad articular degenerativa temprana.

 

  • ¿Cómo es la intervención?

 

Esta cirugía se realiza por artroscopia: mediante tres incisiones, dos de 1 cm. y una algo mayor, practicadas en la rodilla.

El Ligamento Cruzado Anterior roto no se puede reparar por sí mismo, por lo que debe sustituirse por un injerto (plastia) obtenido del mismo paciente y de la misma rodilla lesionada. En determinados casos se puede utilizar injerto de banco de huesos.

La plastia obtenida se coloca en sustitución del LCA mediante dos túneles que se practican, uno en la tibia y otro en el fémur.

El injerto implantado (plastia) adopta casi las mismas características de un ligamento a partir del quinto o sexto mes de la intervención.

Transcurren varias semanas desde que se implanta el injerto hasta que se une al hueso. Por tanto debe fijarse al hueso como mínimo hasta que se integre al mismo.

Según el tipo de paciente y la técnica empleada se utilizan:

- Tornillos bioabsorbibles.

- Otros sistemas de fijación (Endobuton)

Debe fijarse con una tensión específica y con la rodilla en una determinada posición. Una tensión baja del injerto implantado resulta en un LCA débil e insuficiente que probablemente precisará una cirugía de revisión.

Esta intervención tiene una duración de unos 75 minutos y se realiza con anestesia epidural. Por este motivo, tras la cirugía el paciente pasará unas horas en la Unidad de Recuperación y posteriormente será trasladado a una habitación donde permanecerá hospitalizado dos días.

 

  • ¿Cómo es la recuperación?

 

Tras la intervención, se inmoviliza la extremidad intervenida con un pequeño vendaje elástico.

Se debe empezar a doblar y estirar la rodilla al día siguiente de la intervención y  apoyar por completo la extremidad, y en función de las molestias y la sensación subjetiva de inestabilidad, los primeros días puede  ayudarse de muletas.

El paciente deberá acudir a una consulta para realizar curas pasados 5 días de la intervención, y de nuevo tras 14 días. Así mismo tendrá que acudir a revisiones mensuales durante los 4 primeros meses y a una última a los 8 meses de la cirugía.

 

  • ¿Cuándo se inicia la Rehabilitación?

 

La Rehabilitación es un factor fundamental en la recuperación tras la intervención del LCA. De la fuerza de voluntad y del tiempo que le dediques a la rodilla depende en gran medida el éxito del proceso.

Lo que se busca con el tratamiento de las lesiones agudas del LCA son: reducir al mínimo posible el edema y el dolor, restablecer el arco de movimiento, recuperar el control y la resistencia musculares y proteger la rodilla de una nueva lesión. Para ello se debe iniciar precozmente la recuperación del arco de movimiento, procurando no aumentar el dolor y el edema.

La fase inflamatoria se resuelve gradualmente en el curso de una a tres semanas. Una vez resuelta y cuando se ha logrado un arco de movimiento completo, se inicia un programa de rehabilitación más intensivo para mejorar la resistencia muscular.

Al mes puedes ir en bicicleta y hacer natación, y a los dos meses puedes practicar “jogging".

Se requieren 5 ó 6 meses hasta que el injerto implantado adopte casi  las mismas características de un ligamento por lo que no se pueden reanudar actividades deportivas de contacto (tenis, fútbol, esquí, danza, etc.) hasta entonces, siempre que la recuperación muscular sea óptima.

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